Cuando vas a una tienda de autos, y vas a comprar un Ferrari, te parece que es un buen auto porque simplemente todos te dijeron que es un buen auto, entonces se acerca el vendedor y te dice: si compras ese auto te lo remodelamos, le hacemos más espacio y que vaya más rápido, aceptarías obviamente, pues no deja de ser un Ferrari y le sacaras todo el jugo posible
Pues esa sensación paso por mi cabeza, la funcionalidad absoluta de mi cerebro a cambio de nada, entonces la ambicion de conocimientos se apodero de mi y con entusiasmo dije ¿Cómo, cuando, donde?, Crestal hizo un esbozo de lo que parecía una sonrisa, y me dijo: podemos hacerlo en “Cindeluz” al amanecer
¿Cindeluz? Pregunte como alguien que escucha una grosería, ¿que cosa es cindeluz?
Crestal saco de algo que parecía su bolsillo una esfera plateada, la froto un par de veces y se proyecto una imagen holográfica, era una especie de mapa, pero con relieves, veía desde pequeños detalles como arboles hojas vegetación (bastante distinta a la nuestra) hasta cosas enormes como lomas montañas, luego de un momento la imagen se detuvo en algo que parecía una ciudad, era toda blanca como hecha de marfil, las formas de los edificios eran curvas, triangulares, o aparentemente con desequilibrio, pero a la vez era como si toda la ciudad estuviese construida por la misma persona, pues cada elemento, cada construcción cada adorno combinaba perfectamente con el que quedaba adjunto, y en conjunto era mucho más hermoso que ver una pintura de algún experto pintor
Cindeluz, dijo crestal, la ciudad a la que iremos en la mañana, alla podremos agrandar tu cerebro y ampliar tu capacidad de información
Yo lo mire un poco sorprendido, era un tanto extraño saber que por la mañana toda la limitación del pensamiento, sea ampliada
Martin Linch