La mañana llego más pronto de lo que me esperaba, me levante lentamente de la cama para evitar un mareo. Y me dirigí hacia la ventana a ver como amanecía en coganda, me sentía entusiasmado porque el día de hoy tendría la ampliación de mi cerebro, miraba fijamente la puerta esperando que Crestal sea la siguiente persona en entrar.
El cielo comenzó a tomar su verde habitual, el sol ascendía entre las montañas como cada mañana, era un día precioso, o eso quería sentir.
Volví a sentarme en la cama, en ese momento comencé a sentir algo extraño, como si mi cabeza diera vueltas, era algo raro, me había cuidado bastante de no marearme en la mañana, con la mano toque mi frente, estaba muy caliente, ¿tenia fiebre?, pero ¿si era simplemente una suave sensación de mareo?¿como podía tener fiebre?, comencé a sentirme débil, tocaba mi frente y mi temperatura iba aumentando, cada segundo era algo peor, cada instante, cerré los ojos un momento y comencé a respirar lentamente esperando esto me ayude a menguar el dolor, cuando abrí los ojos una especie de luz púrpura me estaba rodeando.
La contaminación púrpura comenzó a nublar todo lo que veía, la habitación lentamente desapareció ante mis ojos y aparecí muchos años antes en algún lugar, lleno de pasto, ese lugar me recordaba un sitio donde solía jugar cuando niño.
Un grupo de niños corrían de un lado para otro, muy cerca de un pozo, parecía que disfrutaban mucho de la vida, me puse de pie e intente estabilizarme, quería buscar algo que me de referencia sobre en que lugar me encontraba, un periódico, una construcción, algo, pero no había referencia de donde estaba, lo único que había en ese lugar, eran unos niños, unos árboles y un pozo, ninguna persona mayor a quien preguntarle.
Comencé a caminar algo decepcionado, esperando que la tormenta púrpura regrese y me envié nuevamente a coganda, cuando de repente los niños comenzaron a gritar desesperados pidiendo ayuda, corrí hacia ellos lo mas rápido que pude, ¿Qué sucedió?, les pregunte a los niños, Martin cayo en el pozo, me dijeron asustados, fui corriendo hacia el pozo y vi a un niño que estaba ahogándose, me baje con la cuerda y lo saque rápidamente, cuando tuve al niño entre mis brazos y lo puse a salvo, por fin comprendí donde me encontraba y en ese momento la tormenta púrpura apareció nuevamente me lanzo hacia coganda.
Martin Linch
martes, 16 de noviembre de 2010
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